En un informe publicado hace unos días, el Instituto para la Agricultura y la Política Comercial (IATP) y la ONG Grain anunciaron que en 2022 los «gigantes mundiales de los abonos aumentaron sus márgenes y más que triplicaron sus beneficios con respecto a 2021» y ello «cuando el mundo afrontaba una grave crisis alimentaria y los agricultores veían aumentar sus costes».
En los cinco últimos años, los beneficios totales de los nueve grandes fabricantes de fertilizantes registraron «un crecimiento exponencial, pasando de una media de unos 14.000 millones de dólares antes de la pandemia de Covid-19 a 49.000 millones el año pasado».
Los organismos mundiales, como el Banco Mundial, atribuyen la escalada del precio de los abonos a la del precio del gas natural como consecuencia de la guerra en Ucrania. Sin embargo, en opinión de las dos organizaciones responsables del informe, «el poder monopolístico de los fabricantes de abonos desempeña un papel importante en la evolución de la situación».
Consideran que «estas empresas han subido sus precios muy por encima del aumento de los costes de producción y han incrementado sus márgenes de beneficios en no menos de un 36% en 2022». Los nueve fabricantes a los que se refieren son Nutrien, Yara, Mosaic, ICL group, CF Industries, OCP, PhosAgro, OCI y K+S.












